Una casa de piedra del siglo XVIII en Bardal de Sobrarbe, rehabilitada para diez personas. Sin vecinos de habitación, sin horarios y sin recepción. Las llaves y el valle.
Bardal se rehabilitó en 2019 respetando la estructura original: muros de piedra de metro y medio, vigas de pino vistas y la chimenea del hogar todavía en su sitio. Lo que se cambió fue lo que no se ve — aislamiento, suelo radiante y fibra óptica.
Cama de matrimonio, ventanal al sur y la chimenea original a los pies.
Doscientos metros de era empedrada, con mesa larga y sombra hasta las nueve.
Doscientos libros del valle, chimenea de hierro y ningún televisor.
Bardal tiene once vecinos censados y una fuente en la plaza. El pueblo grande está a nueve kilómetros y hay panadería tres días por semana. Eso es exactamente lo que vais a buscar y no lo vamos a disimular.
El precio es por noche y por la casa entera, vayáis cuatro o diez. Mínimo dos noches, y tres en puentes. Limpieza final 60 €. Sin comisiones, porque no hay intermediario.
Fuimos ocho y sobraba sitio. La cocina es el motivo por el que volveremos: cenamos allí las cinco noches y ninguno propuso salir.
Reservamos por teléfono y nos contestó Elena en diez minutos. Nos dejó la casa lista con la chimenea encendida porque sabía que llegábamos de noche.
El silencio es real. La primera noche cuesta dormir de lo callado que está, y a la segunda ya no quieres irte.
Contestamos el mismo día. Si preferís llamar, mejor: se resuelve en cinco minutos y os contamos cómo está el valle esa semana.
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